lunes, 3 de febrero de 2014

Reseña escrita por Estela Puyuelo en "El Cruzado", del libro "Piedras que no llegan al mar", del profesor del instituto, Juan José Parcero


“La poesía, como la sintaxis, es una manera de aprender en la vida”

Juan José Parcero, profesor del IES Hermanos Argensola, define su poemario como “social” e “intimista”

Juan José Parcero Aznar piensa que no todos los ríos llegan al mar, al contrario que el poeta del siglo XV Jorge Manrique, autor de las Coplas a la muerte de su padre. Esta conclusión extrae el profesor de Lengua Castellana y Literatura del IES Hermanos Argensola tras escribir Piedras que no llegan al mar, un libro de poemas que ha editado la zaragozana “Latas de Cartón”.


No es la primera experiencia editorial del escritor de Ontinar de Salz. Comenzó a escribir intensamente a partir de un curso de creación literaria que realizó en la Universidad Popular de Zaragoza a cargo del poeta Alonso Cordel que, más adelante, se convirtió en un grupo y tertulia literaria, Hermes. Algunos de los poemas, que reunió bajo el nombre de Viento y desamor se publicaron en una obra colectiva editada por la DPZ. Más tarde, en el año 2000, después de haber vivido cinco años en Inglaterra y haber regresado a España por amor, publica su primera obra en solitario, En arte de magia, con la editorial Velasolas, formada por algunos de los componentes del grupo literario, con participación de artistas como Ángel Aransay, uno de los pintores zaragozanos más reconocidos, y con prólogo de Túa Blesa.

Trece años han pasado desde entonces. Durante este tiempo Juanjo, como lo llaman los amigos, ha seguido escribiendo algunas obras que permanecen todavía inéditas y acaba de publicar su segundo poemario individual, Piedras que no llegan al mar, del que destaca que “incluye algunos aspectos sociales y otros más intimistas, como poemas de amor o metafísicos, pero todos tienen un punto de conexión, además de título, del que había prescindido anteriormente”.

En el libro también ha participado el fotógrafo Javier Parcero, hermano del poeta y autor, entre otras, de la foto de la portada, que adelanta el contenido del libro. En cuanto al significado de su título, el escritor explica que “En las montañas hay una especie de río de piedras que me lleva a pensar qué ocurre con ellas pues, al contrario de lo que dice Jorge Manrique, no todos los ríos llegan al mar. Todos los poemas tienen un título en femenino, son piedras que, como las anteriores, nunca llegarán al mar. También hay una parte de reivindicación de la identidad. Yo tengo orígenes marítimos porque mi padre era gallego pero mi identidad se ha fraguado en Aragón y aquí no vemos el mar. Yo me sentía como una de esas piedras que, en el fondo, está contenta de no llegar al mar, porque no lo necesito para vivir. Es muy sorprendente y hermoso, me gusta observarlo, pero no es mi paisaje ni mi destino vital, sino esta tierra de Aragón, que puede ser muy dura pero también es muy hermosa”.

Juanjo no destaca ninguna influencia concreta en sus poemas “Todas y ninguna. Leo mucho, aunque no soy un gran lector de poesía, pero los grandes que a mí me han emocionado como Gil de Biedma o algunos poemas de Luis García Montero y de Mario Benedetti no creo que hayan tenido una influencia concreta. Como estudioso de la Lengua y de la Literatura todo lo que he leído y analizado me ha podido influir, la poesía social y la de distintos escritores porque la poesía no solo son versos, se puede expresar de muy diferentes maneras”.


Pero, por encima de todo se considera un educador: “Cuando la gente me pregunta ‘¿Es usted poeta?’ les contesto: ‘Yo soy profesor’. Hay que saber transmitir a los alumnos cómo se forma una lengua, o la sintaxis, que está muy denostada, pero es una manera de aprender en la vida, de enfrentarse a las cosas, de colocar bien las ideas en nuestra cabeza, de organizar nuestro pensamiento y la poesía también. Yo he tenido que aprender a apreciar esa musicalidad de los poemas, a sentir el ritmo de los versos. Comprender la poesía depende de la sensibilidad de cada persona, los poemas atraviesan el corazón o se quedan en la superficie. Eso es lo que me gustaría transmitir a mis alumnos. Yo creo que en parte lo consigo. Algunos de los estudiantes más complicados me han dicho: ‘Es que se nota que a ti te gusta tu profesión’ y eso es una gran satisfacción para un profesor”. Por eso quiso realizar la presentación en la biblioteca del IES Hermanos Argensola, para acercarlo a sus alumnos y compañeros.

En cuanto a sus últimos proyectos refiere: “Voy a seguir escribiendo poemas, pero tengo en mente terminar un libro de microrrelatos que supone una continuación de la poesía, porque siempre me han dicho que mis poemas tienen algo de narrativo, de prosaico. Seguramente mis microrrelatos también van a tener algo de poesía. Los microrrelatos son esas perlas donde se equilibran los poemas y la prosa. Además tengo en marcha algunos proyectos teatrales. Estoy terminando una obra que trata de un tema que me apasiona, ese límite tan difuso que existe entre la cordura y la locura, y un proyecto muy cercano e ilusionante que consiste en adaptar un relato del escritor Carlos Castán a una forma teatral”.


Reseña de Estela Puyuelo, poeta, periodista, y profesora también del IES Hermanos Argensola.

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